Reto extremo de 10 piragüistas: reman desde les Columbretes hasta el Grao

Los palistas, 8 de ellos del Club Náutico de Castellón, completan una travesía de 60 km en mar abierto

Marcos Bernat. Castelló

Suena el despertador. Son las 3 de la madrugada. Pepe García, palista del Club Náutico de Castellón, se levanta invadido por los nervios y la emoción. Le espera la mayor locura deportiva de su vida: una travesía emprendida desde les Illes Columbretes hasta el Grao de Castelló. 60 kilómetros en mar abierto junto a 9 compañeros que, como él, llevan años soñando con este apasionante y sacrificado reto.

Llegados al PortCastelló, Adrián Palacios, Carlos García, Alejandro Milanés, Adrián Pérez, Manuel Balaguer, Pablo Mas, Ferran González, Izan Aliaga, Pepe García y el entrenador Jorge Cinto Humbría cargaban sus piraguas en un barco para poner rumbo hacia las islas volcánicas. Una aventura muy esperada por cualquier castellonense apasionado de este deporte, pero que nunca había llegado a realizarse. “Siempre lo habíamos tenido en la cabeza, pero era complicado porque requiere mucha logística. Hacía falta un viajero loco como Jorge”, afirma Pepe García.

A las 8:30, tras 2 horas y media de viaje, los protagonistas se embarcaban por parejas en los K2 (Kayaks de 2 plazas). Un día soleado, con un oleaje suave y un ligero viento les acompañaría durante un trayecto que pondría a prueba sus condiciones. Jorge Cinto Castellano, técnico del club Náutico de Castellón, asegura que los chicos estaban totalmente preparados: “Habían realizado varias salidas de larga distancia antes. La última, desde Alcossebre hasta Castellón, fue de 45 km. Sabíamos que lo podían conseguir”.

Sin embargo, la fortaleza física no lo es todo en un acontecimiento de esta magnitud. García hace hincapié en la importancia del factor mental: “Al salir, solo había mar. Hasta los 15 primeros kilómetros no vimos Penyagolosa, y tardamos mucho en ver la costa debido a las nubes bajas”. El piragüista reconoce que nadie se libró de sentirse afectado: “Todos tuvimos momentos de pasarlo mal durante el trayecto”.

El cansancio y la conciencia de que todavía quedaba mucho camino por recorrer empezaba a pasar factura entre los valientes. Por ello, el deportista cuenta cuáles fueron algunas de las claves para mantener el ritmo y no decaer: “Teníamos que marcarnos pequeños objetivos que engañaran a nuestra propia cabeza. Por ejemplo, pensábamos cuánto nos faltaba para hacer un parón en el que beber y comer. Así se hacía todo más ameno”. Además, asegura que el apoyo entre los participantes fue determinante: “Todos nos animábamos entre nosotros”.

Superadas todas las situaciones y tras una constante lucha de 6 horas y media por lograr su ansiado objetivo, los palistas llegaban a la playa del Gurugú (Grao de Castelló). “Fue un cúmulo de emociones. Se juntó la sensación de cumplir el reto con la felicidad de terminar una actividad física tan sufrida”, expresa García.

Esta prueba ha dejado abierto un proyecto futuro muy ambicioso para el mundo del piragüismo. En este sentido, Cinto Castellano considera que la creación de una regata con este recorrido podría ser todo un éxito: “Queremos vender un evento como este. Un trayecto desde les Illes Columbretes hasta la playa debería obtener un buen nombre a nivel internacional”.

Los diez deportistas se recuperan de las consecuencias físicas que supone completar una prueba extrema. Pero el gran esfuerzo valió la pena. Sus nombres y su hazaña quedarán marcadas en la historia del piragüismo castellonense.

 

 

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