El Castellón de siempre cae en Castalia

Los albinegros pierden ante el Mirandés exhibiendo poca mordiente y muchas dudas en defensa

Aaron Siles. Castelló (@ValeroWM)

El Castellón perdió ante el Mirandés en un partido que se presentaba como una oportunidad para sumar tres puntos en su propio feudo. Peor que el resultado fueron las sensaciones mostradas por un equipo que se encontró con muchos problemas para generar ocasiones y que, demás, concedió mucho atrás. Los orelluts podrían concluir la jornada como últimos clasificados en caso de que el Alcorcón venza mañana a la Ponferradina. 

La primera parte discurrió bajo dominio del esférico por parte del Mirandés, como viene siendo habitual desde que Garrido dirige a los albinegros. Si bien los locales no sufrían, eran los castellano-leoneses quienes más se acercaban a la meta adversaria. Los de la Plana Alta aguantaban el tipo replegados sin aproximarse notablemente a la portería defendida por Lizoain. Así pues, el encuentro llegaría a su intermedio sin goles.

En la segunda mitad el equipo de Castalia volvería a mostrar esa cara anticompetitiva que se creía olvidada hace ya varias semanas. El conjunto castellonense comenzó a mostrarse endeble atrás y el Mirandés rozaba el tanto. Finalmente, en el minuto 66, Iván Martín ponía en ventaja a los visitantes en una jugada en la que el bloque defensivo quedó en evidencia, mostrando una pasividad manifiesta ante la conducción del jugador rojillo. Álvaro Campos tampoco estuvo del todo acertado y no evitó que el 0-1 subiera al electrónico.

Vuelta a las andadas

El equipo de Garrido no encontró una respuesta y volvió a mostrarse como un equipo pobre en la parcela ofensiva, sin ideas ni recursos individuales para intimidar al rival que, además, se incrementaron con la ausencia de Marc Mateu en el campo. Los envíos largos en el área fueron la única propuesta de un equipo castellonense, que más que acercarse al empate, parecía dejar la puerta abierta de par en par para que el Mirandés sentenciara el encuentro. Y a punto estuvo de hacerlo.

La competitividad y el esfuerzo que prometía Garrido se esfumaron en el tercer encuentro de su etapa. De nada valieron los debuts de Bodiger y Moyano.  El equipo queda en una posición muy delicada. Pese a todo, la salvación sigue estando a dos puntos, pero a los orelluts les acecha la necesidad de ganar el próximo partido si no quiere empezar a descolgarse. Será de nuevo en casa, ante un Fuenlabrada que encadena siete partidos oficiales sin ganar.

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